En el natalicio de Andersen

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Google adorna su página de inicio de hoy con cinco ilustraciones alusivas al 205 aniversario del natalicio del escritor danés Hans Christian Andersen, autor de inolvidables obras de la literatura infantil como La sirenita, El patito feo, El soldadito de plomo, Pulgarcita, La princesa y el guisante, La reina de las nieves, Las zapatillas rojas, El traje nuevo del emperador, El ruiseñor y El sastrecillo valiente. Sus famosos cuentos para niños –más de 160– han sido traducidos a más de 80 idiomas  y han sido adaptados a obras de teatro, ballet, cine, dibujos animados, juegos multimedia y reproducidas en escultura y pintura.

Una de las mejores representaciones es la que les traigo a continuación, Pulgarcita, realizada por Soyuz Mosfilm –el equivalente ruso de Disney–, estudio de animación fundado en la antigua Unión Soviética el 10 de junio de 1936. En otra ocasión me referiré a la era dorada de estos estudios y su incidencia en generaciones de cubanos que tuvieron (y me incluyo) la dicha de contar con excelentes producciones.

Hemingway fue obligado a salir de Cuba

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© Osvaldo Salas

Ernest Hemingway, el dios de bronce de la literatura americana, abandonó Cuba repentinamente el 25 de julio de 1960. Un año después, en el amanecer del 2 de julio de 1961 se suicidó en Estados Unidos. Dos tiros en el cielo de la boca pusieron fin a la vida del Premio Nobel de Literatura 1954 y Pulitzer 1953. La noticia recorrió el mundo y todavía hoy es objeto de debates.

Mucho se ha especulado al respecto y también acerca de las causas que lo llevaron a dejar la Finca Vigía, con todas sus pertenencias dentro; entre ellas, los manuscritos sin concluir de algunas de sus novelas. Según plantean la mayoría de sus biógrafos, la decisión de marcharse se debió a que se sintió frustrado ante el triunfo de la Revolución Cubana. Sin embargo, la especialista Ada Rosa Alfonso Rosales, directora del Museo Ernest Hemingway, asegura que el entonces embajador de los Estados Unidos, Philip Wilson Bonsal, obligó al autor de El Viejo y el mar a abandonar la Isla.

Es un hecho, plantea, que lo forzaron a irse. En enero de 1959 Hemingway había dado unas declaraciones a la prensa estadounidense a favor de la Revolución (estaba en Norteamérica en ese momento), en las que expresó su esperanza con lo que sucedía en la Isla y apoyó el ajusticiamiento a los esbirros de la tiranía de Batista. Él vivió la experiencia de que le mataran un perro, aquí en la finca, en un registro que se le hizo en el año 57.

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Mi libro favorito de todos los tiempos

Todos tenemos un libro favorito, aunque prefiramos muchos que han marcado de alguna forma nuestra existencia y forma de percibir la vida. El libro que más quiero, incluso por encima de Rayuela, Crimen y castigo y La insoportable levedad del ser, es La Nebulosa de Andrómeda. Esta genial obra del ruso Iván Efrémov trata del futuro de la humanidad. Es admirable ver cómo en 1958, año en que se publicó por primera vez la novela, se podía hablar con tanto criterio del extraordinario desarrollo de la ciencia y la técnica, de una nueva organización de la sociedad y de la vida del Universo en la “Era del Gran Circuito”. También hay algo interesante con las fechas del autor y las fechas mías, lo cual hace que mi fascinación sea mayor. Solo me queda recomendarles este libro magnífico. No se arrepentirán.

A la pálida luz reflejada del techo, los limbos graduados de aparatos e instrumentos se asemejaban a una galería de retratos. Los redondos tenían un pícaro aspecto, los ovalados se dilataban con insolente jactancia y los cuadrados permanecían inmóviles, como petrificados en su obtusa fatuidad. Las lucecitas —azules, anaranjadas, verdes—, que centelleaban en su interior, hacían más real la impresión aquella. En el centro del convexo cuadro de comando, resaltaba una ancha esfera de color purpúreo. Ante ella, inclinada en incómoda postura, había una muchacha. Olvidada del sillón que tenía al lado, pegaba la frente al cristal. El rojo resplandor le iluminaba el juvenil rostro, tornándolo severo, de más edad, en tanto sombreaba los labios carnosos, destacando sus trazos, y afilaba la nariz, un poquito arremangada. Las anchas cejas fruncidas habían tomado un matiz intensamente negro y daban a los ojos una expresión sombría, desolada. El rítmico golpeteo de los contadores fue interrumpido por un leve chirriar. La muchacha se estremeció y echó hacia atrás los finos brazos para enderezar la cansada espalda…

• Editorial: Editorial Progreso
• Impreso en: Moscú
• Género: Ciencia ficción
• Páginas: 347
• Ilustrador: N. Grishin
• Traductor: A. Herráiz
• Dimensiones: 205×130