Un gran golpe… de felicidad

vero y tio en bacuranao

Con mi sobrina, ese gran regalo de la vida.

La felicidad, ese estado de ánimo al que Benjamin Franklin definió como pequeñas cosas que ocurren todos los días y no como un gran golpe de suerte, se siente tan bien, tan bien…, que me causa temor referirme a ella para no ahuyentarla.

Pero como no soy supersticioso, y me atrevo a incluirme en el grupo de personas buenas a las que les suceden cosas buenas, voy a sentarme delante de ese monstruo llamado felicidad y lo voy a acariciar y hablarle bajito y darle las gracias e invitarlo a quedarse…

Ese monstruo me ha invadido. No es que me haya tomado por sorpresa, pues de alguna manera he propiciado su llegada, pero se ha encargado de ahuyentar fantasmas, rezagos, esquirlas del pasado… y ha dejado entreabierta la puerta para que yo pase y descubra nuevos horizontes.

Y se siente bien, se siente muy bien. Ese monstruo me está abrazando.

Con la luna en mi nariz

No te engaño si te digo que me estremezco cada vez que escucho esta canción. Recuerdo lo que sentí cuando me la dedicaste por primera vez. Por un momento dudé, llegué a pensar que Shakira la había compuesto para nosotros. Ahí la gran revelación, viniste a buscarme entre sueños sin brújula, a tornar azul este gris de lluvia menuda y fría, a desterrar la nostalgia con tu disparo al aire. Dijo alguien que cada cual alcanza lo que se merece, y tú, al regalarme enero me has dado el privilegio de la alegría y me has devuelto el cielo donde colgar mis soles y mi fe. Gracias… por la madrugada del 20 de enero, por descarrilar el tren, por aprender a calar los enigmas que me cautivan.

Voy a curarte el alma en duelo
Voy a dejarte como nuevo
Y todo va a pasar
Pronto verás el sol brillar

Tú más que nadie merecer ser feliz

Ya vas a ver como van sanando
Poco a poco tus heridas
Ya vas a ver como va
La misma vida a decantar la sal que sobra en el mar

Y aunque hayas sido un extranjero
hasta en tu propio país
Si yo te digo ¿cómo dices tu?
Tu aún dices ¿que decís?
Y lloras de emoción oyendo un bandoneón

Y aunque parezcas despistado con ese caminar pausado
Conozco la razón que hace doler tu corazón
Por eso quise hacerte esta canción…

DÍA DE ENERO

Blog amigable

GRACIAS

GRACIAS

Otro galardón que recibo con agrado, el Premio Muchas Gracias al Blog Amigable, también de manos de elcapi. De eso se trata este blog y para eso son los abrazos que de aquí salen. Agradezco las palabras que me dedicó Capitán cuando me hizo receptor de esta medalla, una prueba más de que la amistad no conoce fronteras. A través de este espacio he conocido a personas excepcionales, dignas, talentosas, sorprendentes y humanas. A todas ellas, gracias.

Y llegó el momento de hacerlo extensivo a los más amigables que me circundan en el ciberocéano:

Vampiresa: Todos los chocolates y dulces que nos hemos engullido detrás de la cuarta pared nos han hecho muy buenos amigos. Su blog, a veces visceral, a veces tímido, es un desafío, un alarido que nos hace acudir.

Midas: Contrario a lo que dicen de las personas relacionadas con el Tarot, los planetas y ciertas corrientes filosóficas, usted me ha demostrado que la sinceridad es la base de cualquier amistad, y de ello se hace eco su blog.

Lunaparche: Muchos ansían poder ser amigos «full» de sus padres. Yo soy más que dichoso, tengo el privilegio de contar con una amiga incondicional, mi madre, un ser maravilloso con un magnetismo sanador, que sabe escuchar y dar excelentes consejos.

Pedro Genaro: En sus crónicas de minutos que no volverán, Pedro nos revela el mundo visto por su lente. Imposible no ser su amigo y no identificarnos con esas imágenes espectaculares y anécdotas extraordinarias.

Deidamia: Su vida desgreñada es una invitación al desenfado, a la calidez y a ser feliz con lo sencillo de la vida. Al diablo el orden, las normas y los protocolos. Sin ser la pantera rosa, ha probado que cruzar las calles con unos zapatos ‘rosado encendido’ es el mejor remedio contra el tráfico en Santo Domingo. Una buena razón para quererla… Ah, y su blog es amigable.

Se me quedan muchos «neighblogrs» amigos –se me acaba de ocurrir ese término, ¿dónde lo acuño?–, pero cinco es una buena cifra. Prohibido sentirse desplazado.