Eva y Diana

EVA EN EL TEMPLO

Eva en el Templo
de Éfeso,
indagando con Diana.
Una a la otra se dicen
maravillas.
No se sabe quién caza y quién propone.
¡Quién pudiera escuchar esas palabras!
Pero parecen dulces
por los suaves
movimientos del alba:
la noche es un secreto
que no tiene testigos.
¿Qué fue primero
el huevo o la gallina?,
¿fuiste tú la primera
en ser tentada?
Sí, responderá Eva.
No contestará Diana.

Este poema pertenece a Eva en el páramo. Tomado de: Diana María Ivizate González: Paisajes de Mujer / Womanlands. Traducción al inglés de Steven Reese. Editorial Verbum, Madrid, 2010.

La cazadora en seis tiempos...

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Las arterias minadas

Desde mi agujero veo a una mujer en calzoncillos extrae sus senos de una cesta de mimbre y los exprime sobre la tierra los brazos del pudor en exceso mutilados no dejan de moverse al compás de la malicia ¿a qué has venido señor ángel? te devuelvo la herradura y el trébol de cuatro hojas no preciso de nada para el viaje mañana cuando despierte seré árbol incredulo culpable hueco invitaré a los viajeros a mecerse en mis ramas con sogas que se anuden en sus cuellos ceñiré sin piedad sus gargantas oxidadas sus venas serán las cuerdas de Tu arpa sus vidas muertes profanadas y sus voces estallarán en los campos minados una arritmia piadosa en los hechos un río helado que se llamó sangre (where is it written tell me where…) ¿a dónde ir si los templos han cerrado?

(A.R.M.)