Psicología con «p» o sicología sin «p»

Preliminar. Salutación inicial y emotiva de la “P”

Sainete primero

La acción transcurre en el consultorio de un psicólogo. La recepcionista esta sentada revisando unos documentos. Entra un hombre visiblemente angustiado.

El – Buenas tardes.

Ella – Muy buenas tardes. Bienvenido al consultorio del Dr. Bendito. En que podemos ayudarle.

El – Yo quisiera hablar con el “p”sicólogo.

Ella – Disculpe Sr., pero la “p” no se articula, no se dice.

El – Ah! Mire Usted. Entonces dígale al sicologo, que aquí esta _edro _erez, el que le contó _or teléfono que tiene _roblemas con el _ene.

Por no dejar de vivir en constantes controversias y batallas conceptuales, los psicólogos nos hemos dividido, entre otros muchos, en dos bandos con respecto a nuestra “P”: Los que “psi” y los que “nop”. Apenas el viernes en la tarde me hicieron saber que hay un tercer grupo: los que “Spi” – que nada que ver tienen con el Spiderman, sino con el comedor universitario en donde se les cataloga de “S”picólogos, habitantes de la Facultad de “S”picología.

Los defensores del “si P” han sido claros: siendo la Psicología la ciencia que estudia la psique (psyché), la eliminación de la “P” significa la disolución del objeto de nuestra disciplina (esto es excesivo), al menos la falta de denotación etimológica precisa en la denominación que nos identifica. El nombre de nuestra disciplina, dicen algunos, no comienza con “P”, sino con “psi” y esto hace una notable diferencia. Los des”p”izadores (entiéndase los exorcistas de la satánica p) dicen que la letra “psi” no existe en ninguno de los alfabetos vivientes, para ninguna de las lenguas vivas. Por lo que es apenas un rudimento de un pasado milenario del que deshacerse no es ni más ni menos que un acto de reajuste histórico imprescindible. La exclusión de la “P” no cambia nuestro objeto de estudio. Total que casi nadie la pronuncia. Leer más de esta entrada

Toda belleza es un ciruelo

"Haiku" by Cynthia (Curious3d)

"Haiku" by Cynthia (Curious3d)


TODA BELLEZA ES UN CIRUELO

Toda belleza es un ciruelo a merced del tiempo,
mito ante lo ignoto,
agua inmersa mientras la lluvia cae
sobre ese vientre contenido en un verso de Catulo,
manuscrito a salvo en el país palpitante
de esa habitación
donde se exhibe el cuerpo deleznable del amor,
cárcel donde la luz
pone en evidencia la perfección de alguna axila
y los días se hacen de esa rúbrica añorada,
el abrazo del amigo ido hacia esas riberas del mundo.

La vida urge de espuma,
efervescencia de rostros aunándose en las breñas de la noche.
La paz está en la reconciliación,
hijos de Adán y Zeus,
naturales de Ítaca y Alejandría,
nervudos dioses
en ese esplendor avizorado por mi nostalgia
cuando en ombligos y bocas
voy izando estos pecados
sabiendo que toda belleza
es un ciruelo a merced del olvido.

(Del poeta y narrador cubano Ihosvany Hernández, autor de la bitácora La parada de los mangos).