La foto (15)

"Another Cup of Bokeh" by Peterix

Lo dijo un cantautor (10)

"Streets of Havana" by Don Jardon

"Streets of Havana" by Don Jardon

Lo dijo el cantautor cubano Frank Delgado en «Orden del día», un tema que todo ser humano debería poner en práctica para que la vida fuera de verdad un gran acontecimiento. Con la magia de lo simple, de lo particular a lo general. Pero estoy soñando, lo sé.

La vida es como un segundo, de un gran acontecimiento
y debes tener bien claro su fundamento.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.

Como dice el guayabero filósofo popular
Oiga, la vida es un pasaje de ida a la eternidad.
La vida es como un pasaje de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.

El primer paso que tú debes dar cuando es de día
es con el pie derecho como la gran profecía.
Abona tu pasaje y hazle un guiño a una novicia.
Y aunque te digan loco, sonríete sin malicia.
Hazle un piropo a la muchacha de la esquina
y cuando vuelvas al trabajo, cuando veas al portero
salúdalo aunque viajes en asiento delantero.
Y a la viejita conserje pregúntale por sus flores
cómo amaneció su espalda, cómo andan sus dolores.

A tus vecinos todos, si la vida los deprime
coméntales de música o convídalos al cine.
Moléstate a su tiempo con la suciedad de un baño.
Y ríete de un calvo que en un día, no hace daño.
Y vuelve a casa a inventarte un cumpleaños.
Y si la noche lo permite y también la naturaleza
paséate por la calle y con manía de grandeza.
Y si hay gente inoportuna, convérsala con paciencia
y duérmete como un tronco, sin tener mal de conciencia, porque…

frank delgadoLa vida es como un segundo, de un gran acontecimiento
y debes tener bien claro su fundamento.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.
Pero querer volar con alas anchas, mi hermano, es una ambición fatal
y cuando menos lo imaginas, te cae el golpe fenomenal.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.

Lo dijo Pedro Navaja cuando se notó la herida:
la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
y aquel que no se la sabe la tararea.

Por la mala maña de no razonar
hay mucha gente que no comprende la regla del juego
y son los que van detrás.

La vida es como un segundo, de un gran acontecimiento
y debes tener bien claro su fundamento.
La vida es como un pasaje, de una canción que marea
Y aquel que no se la sabe la tararea.

(«Orden del día» pertenece a su disco Sonríete sin malicia, grabado en 1983.)

Cupido viaja en elefante

elephant-elmer

Elmer, el elefante de patchwork.

"Elephant" by Sergeantpepper

"Elephant" by Sergeantpepper

"Indian Elephants" by Lidyecita

"Indian Elephants" by Lidyecita

"The Elephants" by Phillewis

"The Elephants" by Phillewis

Permíteme, con esta leve sonrisa, confesar a media voz que soy dichoso. De pronto me ha asaltado el instinto y me pillo a mí mismo colándome por tus ranuras hacia la luz, hacia un oasis mágico donde los elefantes reinan, donde somos nuestros propios disfraces y bebernos cada instante como si fuese el último es el leit motive de nuestra historia. Camino feliz porque este corazón ha demostrado que no sabe de medias tintas. Gracias.

Bienvenida la radio

Ya tengo radio. ¿Cuántas cosas se pueden hacer con un equipito? Escuchar las emisoras, cds (hasta mp3) y casetes. Ya no tendré que abusar de la computadora para oír música. Claro, eso no quita que lo siga haciendo, pero con moderación. Ahora a nutrirme de los programas de la radio, a estudiarlos, a analizar sus virtudes y defectos.

La magia de la radio… Qué maravilla saber que al sintonzar música o palabras se establece un ambiente especial en el que el oyente, oyedor u oyerista –jejeje, eso suena a voyerista– logra vivir un momento incomparable. Ese alguien que trasmite con su micrófono detrás del dial no sabe todo lo que puede hacer con los sentimientos del que escucha.

Siempre me ha llamado la atención esa magia de provocar miedo, alegría, confusión, éxtasis… cuando desaparece el espacio entre emisor y receptor. Algo similar debió suceder en tiempos bien remotos cuando a la luz de las cavernas se contaban historias y la vida parecía menos complicada.

Ah, la magia de la radio… Con qué desfachatez alguien entra a nuestro espacio y violenta nuestra intimidad… ¿O acaso somos cómplices de la situación?