Se va Mercedes…, por la cintura cósmica del Sur

Mercedes Sosa (Tomada de Commons.wikimedia.org)

Mercedes Sosa (Tomada de Commons.wikimedia.org)

De pequeño recuerdo esta canción en la voz de Mercedes Sosa, La Negra, que se nos ha ido. Dicen que se marchó. Yo la siento viva en la fuerza de sus canciones, en el oleaje de su especial voz, esa voz que escuché desde muy niño y me enamoró aún sin yo entender entonces el significado simple y contundente de «la cintura cósmica del Sur».

La noticia, como dice mi amiga Silvia Montana en su blog, abofeteó a los argentinos…, y a los que no somos argentinos, porque La Negra era de todos. Es un domingo triste. Hasta siempre, gran mujer. Te traigo aquí conmigo.

CANCIÓN CON TODOS

Salgo a caminar
por la cintura cósmica del sur,
piso en la región
mas vegetal del viento y de la luz,
siento al caminar
toda la piel de América en mi piel
y anda en mi sangre un río
que libera en mi voz su caudal.

Sol de Alto Perú,
rostro Bolivia estaño y soledad,
un verde Brasil,
besa mi Chile cobre y mineral.
Subo desde el sur
hacia la entraña América y total,
pura raíz de un grito
destinado a crecer y a estallar.

Todas las voces todas,
todas las manos todas,
toda la sangre puede
ser canción en el viento.
Canta conmigo, canta,
hermano americano,
libera tu esperanza
con un grito en la voz.

Letra: Armando Tejada Gómez
Música: César Isella

Oda a La Habana en su 489 aniversario

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La Habana cumplió el domingo 16 de noviembre, 489 años. No ha dejado de ser esa capital encantadora con el toque místico y ancestral del que se han desprendido la mayoría de las capitales latinoamericanas, víctimas del desmedido afán de desarrollo. La Habana sigue siendo mágica, señorial, majestuosa, capaz de enamorar al más impasible mortal. Basta ver lo que escriben cantores, poetas, soñadores o simples turistas de paso.

SI NO EXISTIERAS

Qué sería de mí si no existieras,
mi ciudad de La Habana.

Si no existieras, mi ciudad de sueño
en claridad y espuma edificada,
qué sería de mí sin tus portales,
tus columnas, tus besos, tus ventanas.

Cuando erré por el mundo ibas conmigo,
eras una canción en mi garganta,
un poco de tu azul en mi camisa,
un amuleto contra la nostalgia.

Y ahora te camino toda entera,
te vivo toda hasta la madrugada,
soy el viento en tus parques y rincones,
soy ese sol que te acaricia el alma.

Ciudad de mis amores en el polvo,
bella ciudad de podredumbre y alas,
en ti nací realmente un mes de enero
cuando golpeó en tu pecho la esperanza.

Qué sería de mí si no existieras,
mi ciudad de La Habana.

(Fayad Jamís, 1984)

La inconfundible Xiomara Laugart canta lo que ya hoy se considera un himno a La Habana. «La negra de la voz de oro» hace estremecer con esta tonada a más de un habanero en el rincón del mundo donde se encuentre.

Hoy mi Habana viste lo mejor
y más coqueta que una flor
abre sus puertas y ventanas.
Ella se ha sentado en el balcón
abanicando la ilusión
de que esta noche sea amada.

Hoy mi Habana espera a un señor
mitad azúcar, mitad sol
con un clavel en la solapa.
Solo sabe que se llama Juan
o mejor dicho, Don San Juan,
dueño de la mitad de su alma.

Dime, corazón, qué debo hacer
con la ternura que adorné
con el collar de la mañana.
Háblame de amor,
que hoy es el día de los dos.
El sentimiento fue a pasear en barca…

Llegue este breve homenaje a La Habana, esa Habana de todos los que habitan en ella y todos los que la habitamos desde la distancia. Te amo y nunca has dejado de hacerme falta.

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P.S.: Esta foto es de agosto de 2008. Al fondo, a mi derecha, el parque Máximo Gómez, con una estatua del Generalísimo. Y vean lo que son las casualidades de la vida, él nació en Baní, República Dominicana, el 18 de noviembre de 1836 y falleció en La Habana el 17 de junio de 1905. Yo también nací un 18 de noviembre y cumplo hoy 36 años. A mi derecha, la entrada de la bahía, con el faro del Morro, uno de los símbolos de la ciudad.