Lo dijo un cantautor (27)

gerardoLo dijo el cantautor cubano Gerardo Alfonso, y lo cantó también. Otros han grabado versiones de este tema, que me parece una de las más bellas canciones de amor, pero siempre voy a preferir el original de Gerardo, por la urgencia de su voz y la atmósfera que crea cuando la interpreta en vivo, ya sea solo con su piano o a guitarra limpia… Ahora le toca a Rochy, quien le pone su sello y la inmortaliza para las generaciones más recientes.

QUISIERA

Nunca falta el tiempo de empezar
nunca el riesgo se corre de mas
aunque todo parezca ya sin sentido.
Ya no sé si volvamos a amar
nunca sé cuando vas a pasar
estoy viviendo en un mundo desconocido.
Si no pudiera verte más en el camino
si no quedara solución
quisiera que este canto y este amor dieran contigo
que caigan las paredes de lo prohibido
que toda tu salud y tu bondad tengan un nido
quisiera…

La distancia nos va a separar
la distancia nos va a separar
porque tiene poderes definitivos.
Y creer que se puede esperar
es besarse a través de un cristal
donde solo se siente silencio y frío.
Si no pudiera verte más en el camino
si no quedara otra solución
quisiera que este canto y este amor dieran contigo
que caigan las paredes de lo prohibido
que toda tu salud y tu bondad tengan un nido
quisiera, quisiera, quisiera…

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Lo dijo un cantautor (16)

TE CONOZCO

De niño te conocí
entre mis sueños queridos.
Por eso cuando te vi
reconocí mi destino.
Cuando pensaba que ya no iba ser
lo que soñara, de pronto vino.

Tanto que yo te busqué
y tanto que no te hallaba,
que al cabo me acostumbré
a andar con tanto de nada.
Cuánto nos puede curar el amor.
Cuánto renace de tu mirada.

Te conozco, te conozco
desde siempre, desde lejos.
Te conozco, te conozco
como a un sueño bueno y viejo
.
Es por eso que te toco y te conozco.

El lago parece mar,
el viento sirve de abrigo:
todo se vuelve a inventar
si lo comparto contigo
.
La única prisa es la del corazón.
La única ofensa es tener testigos.

NO HACEN FALTA ALAS

No hacen falta alas
para hacer un sueño.
Basta con las manos,
basta con el pecho,
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos.
Basta el buen sentido
del amor inmenso.
No hacen falta alas
para alzar el vuelo.

Recojo fondos para pobres
de amistad y de sonrisa.

Recojo cuanto haya de bien
en lo que esconde tu camisa.
Acepto cuanto pueda ser útil
al coro que compongo,
siempre que quieras compartir
un sueño ancho, largo y hondo.

Recojo el hielo a la deriva
de los polos congelados.

Luego, con buena voluntad
y mucha miel haré un helado.
No le daré —no le daré—
al mentiroso y al cobarde.
Repartiré —repartiré—
sólo al que ama y al que arde.

¡Vengan los buenos a comer
de este helado gigante!

PD: Esta sección va dedicada especialmente a Ode, mi buena amiga de antaño y de siempre, con quien viví mágicos momentos y locas aventuras después de salir de la pubertad. Por aquellos años que no volverán –pero que perduran en el cofre de recuerdos inmortales–, por la amistad que no se improvisa, por los instantes que vivireremos otra vez en la vieja Habana, La Habana de siempre, La Habana sin piezas de repuesto, La Habana única y “más coqueta que una flor”, la de las sábanas blancas, la que una vez vio pasar camellos rosa.