La frase (110)

"I Used to Smile" by Eibo Jeddah

«Hay sonrisas que no son de felicidad, sino de un modo de llorar con bondad».
(Gabriela Mistral)

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Adiós, poema musicalizado de la Mistral

A propósito del natalicio, el 7 de abril, de Gabriela Mistral, la gran poeta y pedagoga chilena, Premio Nobel de Literatura 1945, traigo este poema musicalizado que sé complacerá a muchos.

ADIÓS

En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño, y él
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos…
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
¡del uno y del dos!

La foto (10)

"The Red Sky and Blue Ocean" by Hukdhs

CARTA DE MAREAR

Miradas desde el agua,

las estrellas son algo más que gelatinas

–luminosas gelatinas de fósforo–

y tienen un crepitar callado,

una asfixia en el oleaje oscurecido del cielo.
.

© Rodrigo Rojas

Nació en Lima, Perú, en 1971. Pasó su infancia en la Patagonia argentina y la adolescencia entre África y Medio Oriente. En el año 1995 fue becario de la Fundación Pablo Neruda y el mismo año obtuvo el primer premio en los «Juegos Literarios Gabriela Mistral», organizados por la I. Municipalidad de Santiago. En el año de 1996 publicó su primer libro de poemas, Desembocadura del cielo (Santiago, Cuarto Propio), al que pertenece el poema seleccionado.

La frase (37)

"Journey" by Ahermin

"Journey" by Ahermin

«Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino».
(Gabriela Mistral)

205 poemas inéditos de Gabriela Mistral

Mi amiga Verónica me envió por Facebook una interesante noticia. Los amantes de la poesía femenina estamos de plácemes, en especial de Gabriela Mistral, primera latinoamericana –y primera mujer en su especialidad– en ganar el Premio Nobel de Literatura, en 1945. Se acaba de publicar Almácigo, en el que la escritora chilena emerge «más profunda, más rica, aumentada y ampliada», al decir del poeta Luís Vargas Saavedra, editor de la antología de 205 poemas.

«Es la misma Gabriela Mistral, pero con una variedad de temas, estilos y formas que no conocíamos. A mí me sorprendió», aseveró el escritor. Entre los nuevos rasgos de Mistral, Vargas Saavedra subrayó el surgimiento de «un lirismo político» a partir de los manuscritos que heredó a su albacea Doris Dana y abiertos recién el año pasado.

«Había muy poco de eso. No había poemas específicamente a líderes, héroes o gente con sentido político. Por ejemplo un poema dedicado a Abraham Lincoln, otro a César Sandino, otro a José Martí. Son poemas que tienen todo un trasfondo político», explicó. Entre los poemas inéditos de Mistral publicados hoy surgen también los dedicados al país Vasco y la guerra civil española, a Grecia atacada por los nazis y un homenaje a Brasil.

Mistral, quien murió en 1957, hace referencia al Guernica de Picasso, pero desde su poesía. «El poema de Gabriela Mistral es religioso. Ella reza por el futuro del país Vasco, espera que el árbol reflorezca, renazca. Es un poema lleno de esperanza para el futuro. Lo que ha hecho Picasso es representar el horror. Ella lo alude, pero no ahonda en la descripción de la devastación», reseñó Vargas.

De Gabriela –cuyo nombre verdadero era Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga– existen varias anécdotas en Cuba, de cuando se alojó en casa de su amiga y extraordinaria poetisa Dulce María Loynaz. Pero eso ya es tema para otra entrada. Pueden leer la reseña de la antología en su fuente original, la revista Ñ, al igual que este poema del que les adjunto solo unas estrofas:

Voy a aprenderme de tu país
la luz, el olor, la marea,
el ruedo de las estaciones
y el alimento que te sustenta,
y olor y quiebro de tus ropas,
y los días y las fiestas.

Olvidaré la que me dieron
en demente que no se acuerda
y tú olvidarás el día
en que a tu puerta llegué extranjera.

Ya no me voy con este día
ni con esta primavera,
no me verás las espaldas
huyendo como las velas.
El dolor de toda carne
se llama ausencia.

(Fragmento de La Enclavada, por Gabriela Mistral)