La frase (158)

«Ciertos lugares hablan con su propia voz. Ciertos jardines sombríos piden a gritos un asesinato; ciertas mansiones ruinosas piden fantasmas; ciertas costas, naufragios.»
(Robert L. Stevenson)

Un gran golpe… de felicidad

vero y tio en bacuranao

Con mi sobrina, ese gran regalo de la vida.

La felicidad, ese estado de ánimo al que Benjamin Franklin definió como pequeñas cosas que ocurren todos los días y no como un gran golpe de suerte, se siente tan bien, tan bien…, que me causa temor referirme a ella para no ahuyentarla.

Pero como no soy supersticioso, y me atrevo a incluirme en el grupo de personas buenas a las que les suceden cosas buenas, voy a sentarme delante de ese monstruo llamado felicidad y lo voy a acariciar y hablarle bajito y darle las gracias e invitarlo a quedarse…

Ese monstruo me ha invadido. No es que me haya tomado por sorpresa, pues de alguna manera he propiciado su llegada, pero se ha encargado de ahuyentar fantasmas, rezagos, esquirlas del pasado… y ha dejado entreabierta la puerta para que yo pase y descubra nuevos horizontes.

Y se siente bien, se siente muy bien. Ese monstruo me está abrazando.