La ética medioambiental, a propósito del Día de la Tierra

Hoy 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, instaurado en 1970 por el senador estadounidense Gaylord Nelson, que en sus clases animaba a los estudiantes para que desarrollasen proyectos de sensibilización medioambiental en sus comunidades.

Pero por muy de moda que esté la ética medioambiental, todavía no se puede hablar de una verdadera ética, sino de simples códigos deontológicos de protección ambiental. Un código deontológico es una serie de normas que formulan y asumen quienes llevan a cabo una correcta actividad profesional. En ellos se recogen los valores éticos de cualquier profesión. Eso es lo que se ha hecho pero aplicados a la protección del ecosistema.

Si se han creado estos códigos se debe al miedo que encierra el cambio climático y la escasez de los recursos naturales. Por tanto es sólo el interés, el utilitarismo o una visión estratégica lo que ha llevado a varios sectores a abogar por una reformulación ética que se desvíe de la ruta del colapso ecológico.

Hablar de una verdadera ética medioambiental se referiría a considerar a la naturaleza como un ente con valor en sí mismo. Un código deontológico cumple con su función, ya que permiten sentar las bases normativas para una mayor protección del medio ambiente o por lo menos una menor aniquilación de éste.

Al usarse la gente acata dichas normas, no necesariamente por un amor o respeto a la naturaleza, sino porque prefiere esta condición, frente a la posible incomodidad que acarrearía no poder disfrutar más de los beneficios que le otorga los recursos naturales.

Queda camino que recorrer para considerar que la naturaleza se merece un reconocimiento ético por lo que significa en sí misma. Días como hoy invitan a este tipo de reflexiones.

Ilustración: Bigshot-0

Gracias, Yulendys, o el arte de agradecer

El lunes mi amiga y colega Yulendys Jorge me sorprendió con una entrada en uno de sus blogs, La memoria desvelada, para felicitarme por la mención que obtuve en los pasados premios de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), y su institución hermana en Estados Unidos, la Global Foundation for Democracy and Development (GFDD).

Con sonrojo y alegría recibí sus palabras que deben tener de justas todo lo que Yulendys tiene de hermosa, y me refiero a la doble hermosura de alguien a quien le sobran esos atributos en lo físico y lo moral, en la complicidad total de la palabra. No me queda más que agradecerle a Yu por sus palabras y por la oportunidad de involucrarme en un tema que tocó mi alma y de alguna manera contribuyó a hacerme mejor ser humano.

Niños de huesos frágiles y ánimos de hierro, reportaje publicado en Cayena.com.do el año pasado, obtuvo la segunda mención de honor en el concurso de periodismo «Rafael Herrera», dentro de los Premios FUNGLODE, y fue finalista en el V Concurso Periodístico sobre Temas de Niñez y Adolescencia, auspiciado por Visión Mundial República Dominicana, Plan Internacional República Dominicana y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), pero quizás el mayor reconocimiento es la satisfacción de haber conocido a esos infantes y haber contribuido desde Cayena a la sensibilización de su caso. Ah, y haber aprendido de ellos una lección de vida y sobrevivencia.

Gracias, Yulendys.

— 0Oo —

Algunas fotos de la ceremonia de premiación:

El ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, y el director ejecutivo de la Fundación Global, Marco Herrera, junto a los periodistas que obtuvieron mención en el Premio "Rafael Herrera", en la ceremonia celebrada el 28 de enero de 2010. A mi lado Wanda Méndez y Rosé Paulino, ambas del Listín Diario.

Alexis Brunilda Márquez (mención en el concurso de cuentos "Juan Bosch"), Rafael Molina Morillo (jurado del premio de periodismo) y Adrian R. Morales.

Clausura de la ceremonia con el espectacular grupo Trilogy8. La voz de Laura es impresionante. Síganle la pista a estos talentosos músicos.

Rafael Molina Morillo y Adrian R. Morales.

— 0Oo —

Y estos son algunos de los niños de la Fundación Ángeles de Cristal, vistos por el lente del premiado fotógrafo Ricardo Hernández. A ellos va dedicado el reconocimiento de FUNGLODE:

Alex, Joan, Kimberly, Cándida, Ismeily y Alexander.

La doctora Honna Silfa, al frente del equipo que atiende a los "ángeles de cristal" en el Centro de Ortopedia y Especialidades CURE International. Al fondo, este redactor durante una de las entrevistas para el reportaje.

"La vida de estos niños con osteogénesis imperfecta no se restringe a fracturas y tratamientos solamente. La esperanza, el aliento, la confianza en sus padres y familiares, el afecto y la solidaridad de quienes los conocen son motores que los impulsan a seguir adelante. Ellos también son divertidos, alegres, buenos amigos, buenos hijos y tienen unas ganas enormes de vivir. Y tienen sueños, sueños nada frágiles, sueños de llegar a ser personas útiles a esta sociedad, como cualquiera de nosotros". Final del reportaje publicado en Cayena.com.do el 13 de abril de 2009.

Los músicos de Bremen

Mientras navegaba por algunos portales de noticias, me tropecé con que una serie animada cubana, «Pubertad», tuvo gran éxito en Italia, en el festival anual Cartoon on the Bay, convocado por la RAI y en el que participan los principales estudios de animación del mundo. Bravo por el animado cubano, que siempre ha gozado de gran prestigio.

Hace tiempo había visto en Youtube muchísimos muñequitos «rusos» que pasaban en Cuba y de los que mi generación puede memorizar muy bien. Es chistoso porque de niños decíamos «muñequitos rusos» no importaba que no fueran rusos. En esa categoría caían casi todos los del ex campo socialista, por lo que en realidad podían ser checos, rumanos, húngaros, búlgaros, alemanes (la República Democrática)…

Eran animados mágicos que vistos ahora, al cabo de los años, encienden la nostalgia de manera muy especial. A diferencia de la mayoría de muñequitos estadounidenses, los «rusos» resaltaban valores éticos y humanos como la amistad y el compañerismo. Este que les traigo era uno de mis favoritos. No sé nada de ruso, pero la música es genial. Para ustedes, «Los músicos de Bremen»:

P.S. Recuerdo haberlos visto en el Cinecito, en el Bulevar de San Rafael, cuando daban aquellas tandas de muñequitos y era la gloria, porque eran en colores. ¡Cuántos recuerdos!