Lo que te den…

Hay un dicho muy cubano, muy popular, de estos tiempos, que dice: «Lo que te den… cójelo».

Monólogo del Salmón


El hombre se sigue aferrando a lo intangible, a un Dios que no ha hecho nada por evitar masacres y mutilaciones. A mí que no me anden con infantilismos, ¡yo quiero señales!, no solo pelos. Pero nos gusta ser pueriles y precisamos una justificación por barata que sea. Me voy por la opción del calvo Silvio, también prefiero hablar de cosas imposibles, de lo posible ya se sabe demasiado. Amén.

(Otro fragmento de la novela Salmón al horno).

© Adrian R. Morales