¿Y si al morir no nos acuden alas?

caer1

SONETOS A LA VIRGEN

III

Cautivo enredo ronda tu costado,
pluma nevada hiriendo la garganta.
Breve trono y su instante destronado
tiemblan al silbo si suave se levanta.

Más que sombra, que infante desvelado,
la armadura del cielo que nos canta
su aria sin sonido, su son deslavazado
maraña ilusa contra el viento anda.

Lento se cae el paredón del sueño;
dulce costumbre de este incierto paso;
grita y se destruyen sus escalas.

Ya el viento navega a nuevo vaso
y sombras buscan deseado dueño.
¿Y si al morir no nos acuden alas?

© José Lezama Lima
(Perteneciente al poemario Enemigo rumor. La Habana, 1941)

Que todo lo que brilla en este mundo…

Fito Páez, siempre tan oportuno. Esta noche no me podría buscar mejor banda sonora que «Al lado del camino», de su producción discográfica Abre, del año 2000. Qué buen texto, qué gran sentido el de esta canción…

AL LADO DEL CAMINO

me gusta estar a un lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta abrir los ojos y estar vivo
tener que vérmelas con la resaca
entonces navegar se hace preciso
en barcos que se estrellen en la nada
vivir atormentado de sentido
creo que ésta, sí, es la parte mas pesada

en tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos
habrá que declararse incompetente
en todas las materias de mercado
habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado
yo ya no pertenezco a ningún istmo
me considero vivo y enterrado
yo puse las canciones en tu walkman
el tiempo a mí me puso en otro lado
tendré que hacer lo que es y no debido
tendré que hacer el bien y hacer el daño
no olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano

no es bueno hacerse de enemigos
que no estén a la altura del conflicto
que piensan que hacen una guerra
y se hacen pis encima como chicos
que rondan por siniestros ministerios
haciendo la parodia del artista
que todo lo que brilla en este mundo
tan sólo les da caspa y les da envidia
yo era un pibe triste y encantado
de Beatles, caña Legui y maravillas
los libros, las canciones y los pianos
el cine, las traiciones, los enigmas
mi padre, la cerveza, las pastillas, los misterios, el whisky malo
los óleos, el amor, los escenarios
el hambre, el frío, el crimen, el dinero y mis 10 tías
me hicieron este hombre enreverado

si alguna vez me cruzas por la calle
regálame tu beso y no te aflijas
si ves que estoy pensando en otra cosa
no es nada malo, es que pasó una brisa
la brisa de la muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino
mas no te asustes siempre se me pasa
es solo la intuición de mi destino

me gusta estar a un lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta regresarme del olvido
para acordarme en sueños de mi casa
del chico que jugaba a la pelota
del 49585
nadie nos prometió un jardín de rosas
hablamos del peligro de estar vivos
no vine a divertir a tu familia
mientras el mundo se cae a pedazos
me gusta estar al lado del camino
me gusta sentirte a mi lado
me gusta estar al lado del camino
dormirte cada noche entre mis brazos
al lado del camino
al lado del camino
al lado del camino
es mas entretenido y mas barato
al lado del camino
al lado del camino

La frase (24)

"Crucifixion" by Christina Neofotistou

"Crucifixion" by Christina Neofotistou

«Perdona siempre a tus enemigos, nada les molesta más.»
(Oscar Wilde)
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Una fábula interesante

Jerry Uelsmann

Jerry Uelsmann

FÁBULA DE LA LECHUZA Y LA CODORNIZ

Muchas actitudes humanas que engendran conflictos e insatisfacciones se pueden explicar con la ayuda de una fábula, esos diálogos entre animalitos. ¿Adónde pretendes volar?, le preguntó una codorniz a una lechuza que apareció por allí, fuera de horario, con el proyecto de un viaje lejano en mente e inconforme con la situación que le rodeaba.

Me voy hacia el sur; ya lo tengo decidido, fue la amarga respuesta de la lechuza.

¿Y por qué te vas? Desaparezco de aquí porque los vecinos de la aldea ya no soportan mis chillidos y gritos estridentes. Estoy cansada de amenazas… La codorniz, perpleja, tratando de no perder la calma, hizo una mueca intentando una sonrisa, y le aconsejó:

«No te apresures… piensa bien lo que vas a hacer. Con salir de aquí no se soluciona mucho el problema. Lo que tienes que hacer es cambiar ese grito estridente y molesto por otro más suave, cadencioso y en unas horas verás cómo la gente te va a apreciar y más de uno te admirará… Si no te animas a cambiar tu ruidoso comportamiento, recuerda que en ningún lugar de la tierra encontrarás paz…, a menos que quieras habitar en un solitario desierto».

La solución no está en huir de las dificultades, sino en reubicarnos en la comunidad, respetando para que nos respeten. Esta fábula se hace realidad muchas veces en la vida de los humanos. Hay personas que son un problema continuado, para sí mismos y para quienes les rodean.

Los defectos personales no se solucionan sólo con cambiar de aire o de geografía. El cambio de posturas o conductas irritantes e hirientes por otras más humanas, hacen más fácil la convivencia.

El dominio de sí mismo y la superación de defectos ayuda a crecer y da personalidad. Por eso antes de huir de las realidades es preferible cambiar nuestra manera de pensar, de actuar, de hablar, de vivir… Francisco de Sales nos dejó este pensamiento: «Obrar el bien, si además se hace con alegría, es un doble bien».

Comportándonos correctamente, sin mentirnos a nosotros mismos ni al prójimo, viviendo nuestra realidad y dejando vivir en paz a los demás, encontraremos el camino del equilibrio que lleva a la felicidad.

Reynaldo Vázquez