Lo dijo un cantautor (16)

TE CONOZCO

De niño te conocí
entre mis sueños queridos.
Por eso cuando te vi
reconocí mi destino.
Cuando pensaba que ya no iba ser
lo que soñara, de pronto vino.

Tanto que yo te busqué
y tanto que no te hallaba,
que al cabo me acostumbré
a andar con tanto de nada.
Cuánto nos puede curar el amor.
Cuánto renace de tu mirada.

Te conozco, te conozco
desde siempre, desde lejos.
Te conozco, te conozco
como a un sueño bueno y viejo
.
Es por eso que te toco y te conozco.

El lago parece mar,
el viento sirve de abrigo:
todo se vuelve a inventar
si lo comparto contigo
.
La única prisa es la del corazón.
La única ofensa es tener testigos.

NO HACEN FALTA ALAS

No hacen falta alas
para hacer un sueño.
Basta con las manos,
basta con el pecho,
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos.
Basta el buen sentido
del amor inmenso.
No hacen falta alas
para alzar el vuelo.

Recojo fondos para pobres
de amistad y de sonrisa.

Recojo cuanto haya de bien
en lo que esconde tu camisa.
Acepto cuanto pueda ser útil
al coro que compongo,
siempre que quieras compartir
un sueño ancho, largo y hondo.

Recojo el hielo a la deriva
de los polos congelados.

Luego, con buena voluntad
y mucha miel haré un helado.
No le daré —no le daré—
al mentiroso y al cobarde.
Repartiré —repartiré—
sólo al que ama y al que arde.

¡Vengan los buenos a comer
de este helado gigante!

PD: Esta sección va dedicada especialmente a Ode, mi buena amiga de antaño y de siempre, con quien viví mágicos momentos y locas aventuras después de salir de la pubertad. Por aquellos años que no volverán –pero que perduran en el cofre de recuerdos inmortales–, por la amistad que no se improvisa, por los instantes que vivireremos otra vez en la vieja Habana, La Habana de siempre, La Habana sin piezas de repuesto, La Habana única y «más coqueta que una flor», la de las sábanas blancas, la que una vez vio pasar camellos rosa.

Se va Mercedes…, por la cintura cósmica del Sur

Mercedes Sosa (Tomada de Commons.wikimedia.org)

Mercedes Sosa (Tomada de Commons.wikimedia.org)

De pequeño recuerdo esta canción en la voz de Mercedes Sosa, La Negra, que se nos ha ido. Dicen que se marchó. Yo la siento viva en la fuerza de sus canciones, en el oleaje de su especial voz, esa voz que escuché desde muy niño y me enamoró aún sin yo entender entonces el significado simple y contundente de «la cintura cósmica del Sur».

La noticia, como dice mi amiga Silvia Montana en su blog, abofeteó a los argentinos…, y a los que no somos argentinos, porque La Negra era de todos. Es un domingo triste. Hasta siempre, gran mujer. Te traigo aquí conmigo.

CANCIÓN CON TODOS

Salgo a caminar
por la cintura cósmica del sur,
piso en la región
mas vegetal del viento y de la luz,
siento al caminar
toda la piel de América en mi piel
y anda en mi sangre un río
que libera en mi voz su caudal.

Sol de Alto Perú,
rostro Bolivia estaño y soledad,
un verde Brasil,
besa mi Chile cobre y mineral.
Subo desde el sur
hacia la entraña América y total,
pura raíz de un grito
destinado a crecer y a estallar.

Todas las voces todas,
todas las manos todas,
toda la sangre puede
ser canción en el viento.
Canta conmigo, canta,
hermano americano,
libera tu esperanza
con un grito en la voz.

Letra: Armando Tejada Gómez
Música: César Isella