Vamos a espiar por un orificio de Roma

Ya me habían contado de este orificio, una atracción popular en Roma. A través del famoso hueco se ve, en una perspectiva perfecta hecha con plantas, árboles y flores, la imagen de la Cúpula de la Basílica de San Pedro. La ubicación exacta de la puerta es en la Piazza dei Cavalieri di Malta.

Vamos a espiar por aquí:

Michael Jackson, King of Pop

Michael_Jackson_by_hunterspy

"Michael Jackson" by Hunterspy

Me encontraba en el cine cuando mi papá me llamó para preguntarme si había escuchado la noticia. Por mi mente no pasaba quién había muerto. ¿Michael Jackson, el Rey del Pop? Mi papá no juega con cosas así, sería demasiado cruel. Pero en ese momento quise que fuera un chiste. Al llegar a casa, CNN se encargó de corroborarme la noticia. Vi pasar delante de mí y a toda prisa una parte de mi infancia. Mientras más veo los reportes de prensa, menos crédito doy.

No hay mejor manera de recordarlo que con su música y peculiar forma de bailar. Los dejo con un fragmento de Captain EO, cortometraje de 17 minutos, dirigido por Francis Ford Coppola en 1986, con el que Disney inauguró su sala de cine en 3D, como parte de su futurista parque temático Epcot Center.

El amor es una enfermedad

A estas alturas de la vida ya no cabe duda: el amor es una enfermedad. Razones han tenido los estudiosos para llegar a semejante conclusión. Ya el amor es un campo de estudio bien definido, con su propio ámbito de acción. Sus padecimientos, goces y manifestaciones se esconden en la que algunos llaman telaraña de nudos y filamentos, o sea, el sistema nervioso autónomo.

Aquí se asientan el miedo, el orgullo, los celos, el ardor y, por supuesto, el enamoramiento. Todo es impulso y oleaje químico. Los nervios microscópicos trasmiten los impulsos a todos los capilares, folículos pilosos y glándulas sudoríparas del cuerpo. El organismo entero está sometido al bombardeo que parte de este arco vibrante de nudos y cuerdas, desde el delicado músculo intestinal y las glándulas lacrimales hasta la vejiga y los genitales.

Las órdenes se suceden a velocidades insospechadas: constricción, dilatación, secreción, erección… Todo es urgente y efervescente. Aquí no manda el intelecto ni la fuerza de voluntad. Es el reino del «siento, luego existo» de la carne, las atracciones y repulsiones primarias, el territorio donde la razón es una intrusa.