2009, Año Internacional de la Astronomía

"The Bringer of Old Age" by ShadeforWench

"The Bringer of Old Age" by ShadeforWench

Galileo Galilei construyó su primer telescopio y descubrió los anillos de Saturno. Era el año 1609. De inmediato dio a conocer al mundo los satélites de Júpiter, las manchas solares y varios aspectos de la naturaleza de la Vía Láctea.

La Unión Astronómica Internacional y la UNESCO decidieron proclamar el Año Internacional de la Astronomía (AIA2009) en homenaje a ese primer uso del telescopio por Galileo, hace 400 años. Según Naciones Unidas, esto supone una colaboración global con propósitos de paz, la búsqueda de nuestro origen cósmico, una herencia compartida por todos los terrícolas.

Algunos revolucionarios de la astronomía, Nicolás Copérnico, Giordano Bruno y Galileo Galilei, trataron de dar respuestas a las incógnitas y mitos que surgieron en relación con aquellos puntos brillantes que aparecían de noche. El atrevimiento de estos tres hombres tuvo un precio. La obra de Copérnico fue prohibida, Bruno fue quemado en la hoguera por decir que el mundo no era el centro del universo y Galileo tuvo que jurar que el Sol se movía en torno a la Tierra para no ser ejecutado por la Santa Inquisición.

Aun así, sus ideas y el desarrollo del telescopio de Galileo dieron paso a una nueva era llena de descubrimientos astronómicos que ni ellos hubieran imaginado. Para conmemorar los cuatro siglos de ese evento, 135 países se suman a un programa cuyo objetivo es acercar el universo a la Tierra.

Desde exposiciones itinerantes, jornadas de puertas abiertas en observatorios astronómicos, actos de divulgación y campañas de sensibilización sobre la contaminación lumínica, hasta el simple placer de observar el cielo y su belleza, son algunas de las actividades a desarrollarse. Si eres un apasionado del tema, no pierdas tiempo, averigua por los centros profesionales y las asociaciones de aficionados que existan en tu localidad.

"La Nebulosa de Andrómeda" by DoomWillFindYou

"La Nebulosa de Andrómeda" by DoomWillFindYou

Mi libro favorito de todos los tiempos

Todos tenemos un libro favorito, aunque prefiramos muchos que han marcado de alguna forma nuestra existencia y forma de percibir la vida. El libro que más quiero, incluso por encima de Rayuela, Crimen y castigo y La insoportable levedad del ser, es La Nebulosa de Andrómeda. Esta genial obra del ruso Iván Efrémov trata del futuro de la humanidad. Es admirable ver cómo en 1958, año en que se publicó por primera vez la novela, se podía hablar con tanto criterio del extraordinario desarrollo de la ciencia y la técnica, de una nueva organización de la sociedad y de la vida del Universo en la “Era del Gran Circuito”. También hay algo interesante con las fechas del autor y las fechas mías, lo cual hace que mi fascinación sea mayor. Solo me queda recomendarles este libro magnífico. No se arrepentirán.

A la pálida luz reflejada del techo, los limbos graduados de aparatos e instrumentos se asemejaban a una galería de retratos. Los redondos tenían un pícaro aspecto, los ovalados se dilataban con insolente jactancia y los cuadrados permanecían inmóviles, como petrificados en su obtusa fatuidad. Las lucecitas —azules, anaranjadas, verdes—, que centelleaban en su interior, hacían más real la impresión aquella. En el centro del convexo cuadro de comando, resaltaba una ancha esfera de color purpúreo. Ante ella, inclinada en incómoda postura, había una muchacha. Olvidada del sillón que tenía al lado, pegaba la frente al cristal. El rojo resplandor le iluminaba el juvenil rostro, tornándolo severo, de más edad, en tanto sombreaba los labios carnosos, destacando sus trazos, y afilaba la nariz, un poquito arremangada. Las anchas cejas fruncidas habían tomado un matiz intensamente negro y daban a los ojos una expresión sombría, desolada. El rítmico golpeteo de los contadores fue interrumpido por un leve chirriar. La muchacha se estremeció y echó hacia atrás los finos brazos para enderezar la cansada espalda…

• Editorial: Editorial Progreso
• Impreso en: Moscú
• Género: Ciencia ficción
• Páginas: 347
• Ilustrador: N. Grishin
• Traductor: A. Herráiz
• Dimensiones: 205×130