Lo dijo un cantautor (16)

TE CONOZCO

De niño te conocí
entre mis sueños queridos.
Por eso cuando te vi
reconocí mi destino.
Cuando pensaba que ya no iba ser
lo que soñara, de pronto vino.

Tanto que yo te busqué
y tanto que no te hallaba,
que al cabo me acostumbré
a andar con tanto de nada.
Cuánto nos puede curar el amor.
Cuánto renace de tu mirada.

Te conozco, te conozco
desde siempre, desde lejos.
Te conozco, te conozco
como a un sueño bueno y viejo
.
Es por eso que te toco y te conozco.

El lago parece mar,
el viento sirve de abrigo:
todo se vuelve a inventar
si lo comparto contigo
.
La única prisa es la del corazón.
La única ofensa es tener testigos.

NO HACEN FALTA ALAS

No hacen falta alas
para hacer un sueño.
Basta con las manos,
basta con el pecho,
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos.
Basta el buen sentido
del amor inmenso.
No hacen falta alas
para alzar el vuelo.

Recojo fondos para pobres
de amistad y de sonrisa.

Recojo cuanto haya de bien
en lo que esconde tu camisa.
Acepto cuanto pueda ser útil
al coro que compongo,
siempre que quieras compartir
un sueño ancho, largo y hondo.

Recojo el hielo a la deriva
de los polos congelados.

Luego, con buena voluntad
y mucha miel haré un helado.
No le daré —no le daré—
al mentiroso y al cobarde.
Repartiré —repartiré—
sólo al que ama y al que arde.

¡Vengan los buenos a comer
de este helado gigante!

PD: Esta sección va dedicada especialmente a Ode, mi buena amiga de antaño y de siempre, con quien viví mágicos momentos y locas aventuras después de salir de la pubertad. Por aquellos años que no volverán –pero que perduran en el cofre de recuerdos inmortales–, por la amistad que no se improvisa, por los instantes que vivireremos otra vez en la vieja Habana, La Habana de siempre, La Habana sin piezas de repuesto, La Habana única y “más coqueta que una flor”, la de las sábanas blancas, la que una vez vio pasar camellos rosa.

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La frase (70)

"The Key to Happiness" by Kuschelirmel

"The Key to Happiness" by Kuschelirmel

“La felicidad se compone de infortunios evitados”.
Alphonse Karr.

Ocultas fragancias que golpean

Hoy les traigo tres poemas de Diana María Ivizate González (Pinar del Río, Cuba, 1972). Me ha colmado de alegría saber que mi buena amiga -del aula 11, de los dulces de naranja agria de Guanabacoa-, ha publicado otro poemario, Hallar el sitio (Editorial Homagno, Miami, 2008). Mientras nos llegan los nuevos versos, disfrutemos de estos, pertenecientes a Ocultas fragancias que golpean (Valencia, 2002):

alas_by_torechu

"Alas" by Torechu

Las alas

Duende, espera a mañana, por favor,
mañana salgo de mi caparazón:
romperé tus amarras y le diré al verdugo
que no te obligue más a este paisaje,
te secaré los ojos
y te pondré las alas.
Te amaré cerca o lejos de tus viejos grilletes
y besaré tu vuelo que de infeliz detuve
mientras tejo.

"Inner Time" by Cybergranny

"Inner Time" by Cybergranny

La sonrisa

Aquí donde me ves,
no soy quien piensas,
te estoy llamando a gritos desde adentro,
te miro y te sonrío
y no me oyes
pero por dentro grito, hasta que tiemblas.
Aquí donde me ves,
nada imaginas,
de estos largos lamentos de mi alma,
de esta mano que agito sin respuesta
cuando te digo adiós y me despido
con la sonrisa viva,
el alma muerta.

"Evening Dreamer" by Ninquelen

"Evening Dreamer" by Ninquelen

El paso de un ángel

Poseída por ti,
alma que pasas sin saber qué has hecho,
un roce de tus alas ha bastado
para tirar abajo mi universo,
pedazos que se rompen sólo siento,
las mariposas mueren contra el techo
los manantiales sólo han sido charcos,
la luna un viejo espejo;
siento como se rompen los cristales,
otras almas se quedan a lo lejos,
debajo de estos escombros pasajeros
que van cayendo
sólo a ti veo.

Ocultas fragancias que golpean es un testimonio íntimo y vehemente de los últimos años de la autora en su país natal, Cuba, que se completa y culmina con su llegada a España. Nos encontramos ante un libro que aúna veintiséis poemas, en los que se expresa una sensibilidad que seduce por su coloquialismo confesional que otorga una rápida complicidad con el lector. La pasión existencial que se desprende de cada uno de sus textos nos da la historia de un exilio espiritual donde el amor y la soledad inspiran la poesía”.

¿Y si al morir no nos acuden alas?

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SONETOS A LA VIRGEN

III

Cautivo enredo ronda tu costado,
pluma nevada hiriendo la garganta.
Breve trono y su instante destronado
tiemblan al silbo si suave se levanta.

Más que sombra, que infante desvelado,
la armadura del cielo que nos canta
su aria sin sonido, su son deslavazado
maraña ilusa contra el viento anda.

Lento se cae el paredón del sueño;
dulce costumbre de este incierto paso;
grita y se destruyen sus escalas.

Ya el viento navega a nuevo vaso
y sombras buscan deseado dueño.
¿Y si al morir no nos acuden alas?

© José Lezama Lima
(Perteneciente al poemario Enemigo rumor. La Habana, 1941)