Día de la Cultura Cubana

Cada 20 de octubre se conmemora el Día de la Cultura Cubana. Se escogió esta fecha porque un día como ayer del año 1868 las tropas de Carlos Manuel de Céspedes, al tomar la ciudad de Bayamo, entonaron por primera vez «La Bayamesa», con letra escrita por Perucho Figueredo, y que posteriormente se convertiría en el Himno Nacional cubano.

El decreto No. 74 de 1980, firmado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, estipula que ese día de combate y arte representaría el Día de la Cultura Nacional. De esa manera se fundían Cultura y Nación en un concepto indivisible que a lo largo de la historia de Cuba habla de música, poesía, arte y rebeldía unidos en el fragor del combate.

La Embajada de Cuba en República Dominicana organizó una actividad en la Cinemateca Nacional, en la que el público asistente pudo disfrutar de un clásico del cine cubano, Lucía (1968), del director Humberto Solás, considerada en su tiempo como una de las 10 películas más importantes de la historia del cine Iberoamericano y una de las películas antológicas del cine del Tercer Mundo.

Luego, a celebrar en La Moviola. Y para concluir esta entrada, «Mala leche», controversial video de Moneda Dura. La canción es buena, un homenaje al pueblo cubano. Deberían pasarla en otras emisoras y no solo en Radio Listín. Siempre nos vamos a cruzar con gente así en esta vida:

Y todavía me encuentro con gente que vive
Para ponérmela más mala
Gente que no habla, solo que te ladra
Gente que escupe las palabras
Si yo no te hago daño, no es pa’ que te despeches
Si yo no te hago daño
¿Cuál es tu mala leche?

¡Salve poeta!

Hoy es el Día del Poeta. De ninguna manera podía dejarlo pasar por alto, aunque fuera breve la mención. Desde esta minitribuna que me he creado en el ciberespacio quiero hacer extensiva a todos los y las poetas del mundo mi sincera felicitación y admiración por regalar sensibilidades y metáforas y comprometer su alma en la eterna búsqueda de la belleza y la armonía, armados de adarga y lanzón. Muy oportuno este poema de Antonio Machado que popularizó magistralmente Joan Manuel Serrat:

CANTARES

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
«Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar…»

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
«Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar…»

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
«Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…»

Golpe a golpe, verso a verso.

(Ilustración: Vladimir Kush)

La fama, ese oscuro objeto del deseo

El mundo está repleto de especímenes de las más variopintas características, no físicas, más bien de personalidad, carácter y sentimientos. Te tropiezas con estas personas –y darles el calificativo de personas sería un halago en muchos casos– en todas las esferas de la vida, desde colegas de trabajo, estudio y vecinos hasta amores e intentos de amores.

La naturaleza humana, siempre compleja y cambiante, nos acerca a personas que en vez de aportarnos nos quitan, nos sustraen, nos inoportunan. Esa es su misión. Todos sin excepción hemos sufrido los embates de estos especímenes, en mayor o menor grado. Pero hoy me quiero referir a los obsesionados con la fama, ese oscuro objeto del deseo.

To be or no to be… famous
Ser famoso pone a prueba la integridad de quien acceda a tal condición. Es alarmante cómo en los últimos tiempos hay una tendencia a conseguir la fama a como dé lugar. Y no hay que mencionar las sutiles y las no tan sutiles formas de actuar. Es visible que impera una suerte de compulsiva necesidad de ser reconocido por el mayor número de personas, pues eso supuestamente traería enormes ventajas en el diario vivir.

A simple vista, la fama provoca muchas veces una metamorfosis en los individuos, los hace cambiar de actitud en el comportamiento con sus semejantes. Según el doctor Sergio Rey, la fama no solo pone a prueba la calidad humana de cada cual, sino que también da cuenta de cuán sabio es quien la obtiene.

Borderline
Cuando por fin han logrado la fama o algún reconocimiento público que no les permite pasar del todo desapercibidos, estos seres sufren más trastornos mentales que el ciudadano anónimo. De acuerdo con el neurosiquiatra alemán Borwin Bandelow, muchas personas con pautas de conducta que coinciden con el llamado «trastorno borderline», se sienten atraídas por profesiones relacionadas con el mundo del arte y el espectáculo.

Para quienes no estén familiarizados con las características de tal padecimiento, estos son los síntomas más comunes: narcisismo (ego de talla extra, sin duda), impulsividad, conductas autodestructivas (aquí entrarían Amy Winehouse y Whitney Houston), despilfarro (desde una blackberry hasta coleccionar los más disímiles objetos –del deseo–), relaciones inestables, pánico a la soledad y experiencias extremas para compensar el vacío existencial.

Miles Away
Me viene a la mente –¿por qué será?– la impulsiva dedicatoria que Madonna le hizo a su casi ex esposo Guy Ritchie en uno de sus recientes conciertos en el Madison Square Garden de Nueva York. La siempre irreverente Reina del Pop no perdió oportunidad para intercalar esta frase antes de interpretar «Miles Away», su más reciente sencillo del álbum Hard Candy: «This song is dedicated to the emotionally retarded!» (Dedico esta canción a un retardado emocional).

Pero Madonna es un caso especial, es inofensiva –hasta filántropa y humilde, a pesar de su ego y manía de perfección–, y no sabemos la intríngulis del sonado divorcio que se avecina. Está bien, no podemos meter las manos en el fuego ni por ella ni por Guy… Cada loco con su tema. Y me despido con el fragmento en cuestión. Here, for the «emotionally retarded»:

La frase (16)

«Quemar las naves». (¿Hace falta decir más?)

artist: N. Hirschberger