Estrechez de razón, no me miras…

ESTRECHEZ DE CORAZÓN

No te pares frente a mí 
Con esa mirada tan hiriente 
Puedo entender estrechez de mente 
Soportar la falta de experiencia 
Pero no voy a aguantar 
Estrechez de corazón 

No vuelvas a hablar así 
No rebajes estas relaciones 

Si vivimos de cariño y besos 
No me digas de odios y traiciones 

Cuantas cosas se dirán 
En la guerra del amor 
Las palabras son cuchillas 
Cuando las manejan orgullos y pasiones 

Estás llorando y no haces nada 
Por comprender a nadie excepto a ti
 

Oye, no voy a aguantar 
Tú no puedes demostrar 
Oye, no voy a aguantar 
Estrechez de corazón 

No destruyas porque sí 
No quieras borrar cada momento 
La felicidad no tienes por qué 
Incinerarla junto al sufrimiento 

No te pido nada más 
Que valores este amor 

Que lo guardes en un libro 
Y lo atesores cerca de tu corazón 

Tú sabes cuánto se ha querido 
Has abrazado lo mismo que yo 

Hoy no puedes demostrar 
Yo no tengo que aguantar 
No, no puedes demostrar 
Estrechez de corazón 

Oh, tu corazón 
Oh, tu corazón 

No te pares frente a mí 
Con esa mirada tan hiriente 
Pon tu mano en mi pecho 
Y reconoce que este latido no se miente 

Lástima que sea así 
Es el juego del amor 
Cuando más parece firme 
Un castillo se derrumba de dolor 

Estrechez de amor, egoísmo 
Estrechez de razón, no me miras 
Oye, no voy a aguantar 
Estrechez de corazón.

Hacer concesiones

Dicen que las diferencias de opinión en una pareja pueden ser garantía de duración. Yo no lo dudo, pero no creo que tal garantía esté siempre presente. Hay concesiones y concesiones. Cuando esas concesiones atentan contra la salud de la relación, hay que revisarse. Hasta las parejas más unidas tienen choques imposibles de evitar. ¿Qué decir entonces de las parejas que están en pañales, como nosotros?

Incluso después de años de convivencia, casi todas las parejas discuten por los mismos motivos una y otra vez. Puede parecer frustrante, pero preocuparse por cómo evitar el próximo enfrentamiento no es la mejor solución. Las situaciones hay que afrontarlas, darles la cara y analizar los puntos de vista de ambas partes. No es cuestión de superar esas situaciones, sino aceptar la necesidad de discutir y ventilar cuando sea preciso para suavizar los conflictos y evitar males mayores que puedan conducir a la separación. 

Si no entendemos el concepto de pareja, vamos mal. ¿Pues para qué las personas se juntan, para qué buscan la supuesta alma gemela, la tan llevada y traída media naranja? La pareja es el fruto de la suma de las características de las dos personas. Por eso es tan necesario conocer las manías, vicios, gustos, deseos, aspiraciones, objetivos, temores, traumas y tabúes de nuestra pareja, para saber si podemos tolerar, sobrellevar y convivir con estas características, sin crearle problemas al otro y a nosotros.

¿Pero qué pensar cuando –lejos de avanzar hacia el estado ideal de relación– se acumulan más y más situaciones no resueltas, exigencias, limitaciones, frenos? ¿Cómo sentirme feliz, pleno, realizado…, si a la pared que estoy escalando le pones nuevas líneas de ladrillos y concreto? No me hagas caso a mí, yo puedo estar equivocado. Puedes buscar ayuda profesional, un terapeuta que te hable desde afuera y te arroje luz sobre egoísmos, concesiones, entrega, tolerancia, aceptación, prejuicios, autocensura, trastornos sexuales y todo cuanto se te ocurra. Pero eso sí, no dejes nunca de escuchar a tu corazón, por más cursi que pueda sonar.

P.S. ¿Pensaste que no te iba a agradecer el toque especial de anoche? Gracias, tú sabes cómo volverme loco. Viva el helado de pistacho.

La foto (2)

Giralunas o moonflowers.
Autor: Disgustipado (Flickr.com) 

 

Lágrimas y lunas

Todavía traigo tu perfume

atado a mi nariz

las suaves líneas de tu espalda

aun rozan

mis manos tibias de sorpresa

y por los desfiladeros

de mis ojos verdes

se aventuran ingenuas lágrimas

que sueñan ser lunas… 

(A.R.M)