Para acariciar tu distante intimidad

Domingo 17 de agosto, 7:22 PM

Quisiera estar ahora mismo en un rincón de tu cuarto, acurrucado en una esquina sin que me vieras, cuando la hora del crepúsculo te sorprende en tu ordenado reguero y la nostálgica belleza de una tarde de domingo en Santo Domingo reclama un abrazo imprescindible.

Hoy la soledad sabe a amor sazonado de distancia, y me consuela pensar que tu mano elige hacer click en esta página y tus ojos se posan en estas palabras que buscan acariciar tu intimidad y ruborizarte.

Mi soledad, que anhelo sea momentánea, pide a gritos un susurro tuyo que encierre la más mínima señal… Ya sabes que no hay antifaces que enmascaren las aristas de mi alma. Me he presentado ante ti tal cual soy: un ser común, un duende sin méritos personales, la huella de un soñador empedernido dispuesto a descifrar tus signos y a moldear tus deseos inconclusos.

Quiero ser ese pequeño fragmento de alegría y energía que te circunda. Quiero contaminarme de ti e incendiarte.

La frase (3)

«Nunca confíes en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.» (Pablo Neruda)