Haz tambalear los cercos de mis últimos límites

Un poema de Neruda que siempre me ha identificado. Un poema desesperado que en mi voz cobra mucho sentido.

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
¿Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
¿Quién iba a exterminarme? ¿Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah, Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí. Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!

Alguien soy yo…

Tú no sabes quién soy yo,
No sé quién eres tú,
Y en realidad, quién sabe qué somos los dos.
Y yo, como un secuestrador,
te persigo por amor,
y aunque tú no sepas mi dirección,
mi apellido y mi voz,
y la clave de mi corazón…

Alguien te quiere, alguien te espera,
alguien te sueña y tú no sabes que soy yo,
Alguien te piensa, constantemente,
alguien te busca y por fin te encontró…

P.S. Corny lyrics, I know. But…

Hoy necesito un abrazo

Hoy necesito un abrazo desmesurado y que me inunde con el calor más intenso, que me llegue a todos los rincones como una onda expansiva…

Errare humanum est

No, no estoy loco. Definitivamente no estoy loco. Y si lo estoy es por otra cosa, otra cosa que tú conoces muy bien. Mis disculpas. Y no quiero que esa palabra sea fija en mi vocabulario. No quisiera tener que hacer nada que conduzca a esa palabra. Pero a veces es imposible, a veces hay que actuar, actuar es equivocarse, equivocarse es pedir perdón, y eso es lo que hacen los grandes. Creo que debería detenerme por un momento, salirme de mí por unos instantes y tratar de ver las cosas desde fuera. Luego, con la cabeza más en su sitio, intentar discernir y estar preparado para los derroteros. Debo analizar los acontecimientos de las últimas semanas y no tomar partido, dejar fluir el curso de los días, ver el trasfondo de la historia. Quiero ser feliz, es lo que persigo. Sin egoísmos, que conste. Siempre me la he pasado intentando hacer feliz a los demás, dando más de lo que recibía… Yo también tengo mi corazoncito, y lo voy a seguir.

Ama al cisne salvaje

Hoy mientras regresaba a casa, luego de nuestra “esclarecedora” conversación, no pude dejar de recordar un poema de Luis Rogelio Nogueras (La Habana, 1944-1985), Ama al cisne salvaje, un poema con el que no quisiera estar relacionado…, porque quiero que el cisne me pertenezca. No sé por qué me vino a la mente tan bella y cruel poesía. Ojalá sea un capricho del subconsciente.

Ama al cisne salvaje
No intentes posar tus manos sobre su inocente
cuello (hasta la más suave caricia le parecería el
brutal manejo del verdugo).
No intentes susurrarle tu amor o tus penas
(tu voz lo asustaría como un trueno en mitad de la noche).
No remuevas el agua de la laguna, no respires.
Para ser tuyo tendría que morir.

Confórmate con su salvaje lejanía
con su ajena belleza
(si vuelve la cabeza escóndete en la hierba).
No rompas el hechizo de esta tarde de verano.
Trágate tu amor imposible.
Ámalo libre.
Ama el modo en que ignora que tú existes.
Ama al cisne salvaje.