Colmena de ideas…

* El náufrago y la botella
A veces me parece estar lanzando posts al ciberespacio como un náufrago que desde su única isla lanza botellas al mar. Me veo agitando furiosamente las manos en frenético desespero por un paracaídas de auxilio. Entonces comprendo que la felicidad resplandece frente a mis narices y no me importa si viene en caja redonda o cuadrada.

* La inseguridad
Los sicólogos concuerdan en que la inseguridad es el miedo al fracaso, el miedo a ser feliz, miedo a ser uno mismo por temor al rechazo en todos los sentidos. La inseguridad tiene raíces profundas, en muchos casos con orígenes en la niñez, debido a la falta de afecto de padres y tutores, o la incapacidad de ellos para demostrar amor y hacernos sentir especiales, «a salvo».

Los expertos también reconocen que la verdadera intención de una persona insegura es ser reconocida y valorada, a pesar de tener dudas de cómo conseguirlo. Según estudios llevados a cabo en Italia, el sentirse inseguro en una relación de pareja puede tener consecuencias para el sistema inmunológico. Las relaciones amorosas que surgen más tarde en la vida también pueden tener un impacto en el estilo de relacionarse de una persona. Quienes sienten inseguridades en este aspecto tienen dificultades para confiar y depender de otros, se sienten incómodos con la intimidad emocional o se preocupan porque su pareja pueda abandonarlo. Por eso lo mejor es dejarse llevar por esa dulce dilema de no saber qué sucederá en vez de estar deshojando margaritas.

* La taquicardia
Símbolo del amor, y en muchas culturas materia prima de sacrificios a diferentes deidades, el corazón es uno de los órganos fundamentales del cuerpo humano. Anatómicamente hablando, es un músculo que tiene cuatro cavidades diseñadas para trabajar de manera eficiente y continua durante toda la vida, pues las paredes musculares de cada hueco (aurículas y ventrículos) se contraen en una secuencia precisa para que, durante cada latido, expulsen la mayor cantidad de sangre con el menor esfuerzo posible. Eso es lo que dicen las escrituras científicas sobre ese órgano. Sexualmente hablando…, hay más. Un buen día sales a tu rutina diaria, o rompes tu rutina con algo nuevo o que no hacías en mucho tiempo, y ¡pum! una flecha te atraviesa el corazón. Tus latidos se aceleran más de lo normal, las piernas hasta se te aflojan y quién sabe, hasta las manos te sudan… No cabe dudas, fuiste flechado, descubriste que alguien se ha posado en el centro del universo y te ha hecho olvidar que existe el mundo. Después cuentas las horas para volver a ver a ese ser excepcional y te sucede lo mismo, taquicardia otra vez. No le demos más vueltas al asunto, eso es lo que pasa cuando nos enamoramos…