Posted by: Adrian Morales on: Agosto 27, 2008

La soledad y el sentirse abandonado e indeseado constituye
la más terrible de las pobrezas.
Madre Teresa de Calcuta
Temes caer hacia arriba. Uf, qué harías tan pronto en esa prometida dimensión; todavía no has cumplido tu misión aquí, ¿o sí? Pensar o no pensar, esa es la cuestión. Pensar o no pensar, esa es la misión. A nadie le viene mal un toque de locura. A nadie le viene mal sentirse ángel de vez en cuando. Solo te faltan las alas para creértelo, porque lo que es el halo, creo distinguir cierta luminosidad circular sobre tu cabeza. Tus ojos brillaron. Podría convertir estas lágrimas en cuentas de una preciosa joya. Pero preferiste dejarlas rodar hasta las contaminadas aguas del río. ¿Habrá salmones aquí?, preguntaste a quemarropa, esperando una reacción de catálogo. Los salmones suelen suicidarse, no le temen a nada, solo a la inmortalidad. A veces me siento tentado… ¿A qué? No volví a escuchar tu voz hasta que me bajé del vehículo: que duermas bien… Pero la curiosidad mató al gato, y esa noche ni siquiera contemplé el dormir como un encuentro cercano de tercer tipo.
(Así comienza la novela Salmón al horno, que ya está en fase de términación).
Agosto 28, 2008 a 1:41 pm
Yo quiero este libro……