Posted by: Adrian Morales on: Agosto 25, 2008

Si Dios era sabio, por qué carajo permitió que corrieran ríos de sangre y no de sudor (de la frente), como les señaló a Adán y a Eva al expulsarlos del Paraíso, precisamente después de que la primera mujer se tragara el primer fruto prohibido… No caeré en la trampa barata de atribuir a un ser superior aquello a lo que la humanidad no tiene respuesta. El hombre se sigue aferrando a lo intangible, a un Dios que no ha hecho nada por evitar masacres y mutilaciones. A mí que no me anden con infantilismos, ¡yo quiero señales!, no solo pelos. Pero nos gusta ser pueriles y precisamos una justificación por barata que sea. Me voy por la opción del calvo Silvio, también prefiero hablar de cosas imposibles, de lo posible ya se sabe demasiado. Amén.
(Otro fragmento de la novela en proceso de edición Salmón al horno).
© Adrian R. Morales
Agosto 25, 2008 a 9:18 pm
perdon, creo como q me perdi, la obra “Salmon al horno” es tuya? o de alguien mas ? , pq estoy boquiabierta ahora mismo!!